Te invito a naufragar en este mar
Donde perderse no es trágico
Donde los más temibles horrores
se disfrazan sublimes;
Vuelve a tu lecho y duérmete
Cierra los ojos
para empezar a ver el mundo:
Y entonces te habrás contemplado
del otro lado del espejo;
Consciente de que la tirana razón
se impondrá finalmente
Te diré que la luna
ya se ha compadecido de nosotros
Al vernos volar como
felices ángeles nocturnos
Desterrados al infierno
de su pesadilla diurna.
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