Voz de los Verdugos





De niño fue educado para desconfiar
De aquel difícil arte, 
                                                   se volvió maestro
Volcó su inteligencia en la domesticación
 de sus fuerzas y sentidos
Y pronto
       se regocijó de poseer lo que los demás no,

Su mirada parecía penetrar el alma 
                                          de los ojos observados
Alguno lo creyeron brujo, adivino,
Pero la única magia, amigos míos
Radicaba en la abultada billetera
Que amenazaba con hacerle feliz
Y es que una soledad furiosa 
                                  te puede llevar muy lejos…

Supo lo que era perseguir, cazar, 
 pisotear enemigos
-es decir, todo ser vivo con el que se cruzara-
Pagó por lealtad y obtuvo
Esclavos en vez de amigos
Sonrió con aire vencedor cuando contempló 
 su fotografía en periódicos y revistas
Llegó a ser una persona muy importante, 
                                      como todo gran ególatra
Pero una tarde, 
La visión de un par de niños 
     colgando un lienzo a la entrada de un liceo
Con su rostro y su fortuna 
 protagonizando el testimonio
Pareció asestarle un terrible golpe de fuego
                                                     a su alma glacial
Y por un momento, 
 segundos antes de sufrir el infarto
                        que lo arrancaría de este mundo,

No se sintió tan seguro de su victoria.


Octubre de 2012.










Van cayendo uno a uno
Quienes hasta hace poco pregonaban
Una moralidad dudosa
Desde altares igualmente dudosos
Caen y se revuelcan en el lodo;

El río de sus lágrimas
El poder que se escapa de sus garras
Los trajes de oro que 
                               se volverán harapos
La cruz que atravesará sus corazones
Tendrá al fin alguna utilidad;

Les queda poco, pregoneros
Por cada esclavo que se fuga
Más se aleja la posibilidad
De que vuelvan a gobernar 
                             nuestras conciencias.


Septiembre de 2012.




Se cuenta que hace muchos años
En un reino ya olvidado
Un par de muchachitos hizo tal nivel de escándalos
Que la zarpa del Rey les cayó encima;

Sobre ellos se dijo toda clase de horrores,
Como que tenían una enorme facilidad
     para arrastrar al resto a sus andanzas libertinas;

Con sus cabezas a punto de alimentar la guillotina
Su defensa insistió en que se presentaran ante el Rey
Quien tras algunas cavilaciones, aceptó darles 
                                                                    una audiencia;

Algunos historiadores aseguran que el Soberano 
               habría aceptado irse de farra con los jóvenes,
Cediendo con placer a cada demencial ocurrencia 
Que ellos tuvieron entre bebidas y vapores embriagantes
Y que, al ser sorprendido de mañana por una resaca feroz,
El Rey comprendió que no habría ninguna necesidad de castigo
Mientras ellos pudieran proveerlo de aquella
                                                                    irresponsable diversión;

Eso sí, el perdonazo tuvo una cláusula tan alegre como terrible:
Los jóvenes serían Asesores Reales en desmadres
Y después de cada velada, el Monarca debía expresar
                                      su satisfacción por los servicios prestados
En caso contrario, los jóvenes perderían sus cabezas;

Los cronistas afirman que no pasó mucho tiempo antes de que el Rey
Reemplazara en las reuniones su tono amenazador 
                                                                       por ataques de risa canábica
Su mal humor matutino por resacas impías a las que enfrentó con valor,
La Reina, en tanto, terminó por agradecer que su esposo no dudara
En meterle la mano bajo sus vestidos en reuniones oficiales;

En fin, se dice que a partir de entonces el reino
                                                                   fue un lugar suficientemente feliz.


Agosto de 2012.



Es difícil poder desprenderse de tanta mierda
Que le han volcado en el cerebro a uno desde pequeño
Pero tal vez alguien sepa

¿Dónde van a parar las sonrisas congeladas 
                                                                       de la publicidad de las azoteas?

Digo, alguien puede adivinar lo que ocurrirá
Con el sujeto aquel, dueño de un par de coches, tres o cuatro hijos,
Una esposa que lo dejará pronto para irse con un marinero
Y una amante aturdida con las joyas que él le compra devotamente
Los días quince y veinte de cada mes,
Alguien sugiere lo que podría ocurrirle
Cuando la empresa para la cual trabaja reduzca personal…

Tal vez no se debería jugar a la adivinanza con estas cosas
Aunque todos sepamos que un buen día reemplazará su corbata de seda
                                       por una de nudo corredizo a dos metros de altura;

¿A alguien le enseñaron en la escuela
                                                                  a no dejarse llevar por espejismos?

El sujeto del que hablo quizás necesite saberlo
Al igual que todos nosotros.


Julio de 2012.

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