jueves, 20 de septiembre de 2012

Mar



Nadie escapa del mar
Piensa en el espíritu de todas las personas 
 cuyo abrazo fagocitó
Y luego
En el misterio de sus profundidades;

El mar fascina como la muerte
Como una madre terrible a la que 
                                                   se ama y teme
Da la vida y mata por amor
La gente de mar lo sabe de sobra;

El mar es un libro cerrado 
 con todas las respuestas
Allá quien ofrende su vida para 
                                                 leer sus páginas
Y morir, hermosamente liberto,
Con el beso de respuestas gentiles sobre
 sus pupilas inertes;

El mar son todos los ojos
                                  con que un día soñamos
Nuestra sequedad evidencia que somos
 una mínima parte de sus aguas
Anhelante de algún retorno salino;

Un día el mar nos arrastrará 
                      al iracundo oleaje de su delirio
Y tal vez entonces acabe por perdonar
Toda ignorancia de la especie 
                      que nos espera en tierra firme.



Vacío




Un espejismo por todo orgullo
Respeto ciego a símbolos vacíos
Prohibición absoluta a pensar 
                                               e imaginar
Las aventuras reducidas a infringir daño
En el nombre de alguna ley calamitosa;

¿Existirá alguna nobleza
Entre quienes se nos presentan 
 como autoridad?

Un par de arengas al día
La bota por todo disfrute
Y el resto del tiempo
A respetar los mandamientos
Triste tu vida, polizonte
Esforzándote por acallar una voz que
                                    también es la tuya
Te estás transformando en el corcho
 que retiene
La mierda que debe ser descargada;

A ver si una mañana de estas consigues 
                                                  despertar
A ver si una noche sueñas
A ver si una tarde de estas vives
 y dejas vivir

Y sientes
Y te enamoras
Y te rebelas.


Umbrales




Ignoro si existe algún límite 
                                                 para lo sublime
Mejor así
Y que no seamos nosotros los jueces
De cada búsqueda y descubrimiento
Que habitualmente bendecimos
Bajo la lluvia que barniza nuestros rostros;

Ignoro si existe algún lugar en el que amar
                                             sea igual a olvidar
Un umbral donde nuestras huellas 
 se deshagan felices
Acariciadas por la brisa
Donde el mismo amanecer 
                                     nos sorprenda a todos
Y sepamos que es el fin, 
 que finalmente habremos llegado.



Alma rota




Quiero descender, profundo
Hasta encontrar la trizada primavera 
                                                 dentro de ti,
Subir luego, extático
Atar tus caderas al 
                                   árbol de mis deseos;

Sí, quisiera verte sonreír gustosamente,
Alegre y floreciente,
La luz nunca es tan mágica
Como cuando hace danzar 
                   a los fantasmas de tu sombra.

Ya lo sé, esta noche 
 solo necesitábamos un trago
Pero piensa en lo dichosos que seríamos
Si por una vez
Mis erráticos sueños 
                              encontraran a los tuyos.


El otro lado del espejo




Te invito a naufragar en este mar
Donde perderse no es trágico
Donde los más temibles horrores
                  se disfrazan sublimes;
Vuelve a tu lecho y duérmete
Cierra los ojos 
        para empezar a ver el mundo:
Y entonces te habrás contemplado
                 del otro lado del espejo;

Consciente de que la tirana razón 
                  se impondrá finalmente
Te diré que la luna 
 ya se ha compadecido de nosotros
Al vernos volar como
                felices ángeles nocturnos
Desterrados al infierno 
                     de su pesadilla diurna.